SOMOS PORQUE ESTAMOS CONSTRUYENDO MEMORIA

En un lugar como Buenaventura, rodeado de contrastes y similitudes e historias por contar, donde se respira la alegría y se pierde la libertad; como dicen los viejos, “pueblo chiquito, infierno grande”, aquí la gente vive más del día a día, que, de un contrato laboral indefinido, es más notorio el trabajo informal que el formal, son más las plataneras, los pescadores, los pregoneros ambulantes que nos despiertan con el dulce grito del ¡el pan, el pan!, ¡llevo el toyo y la raya! Y el ruidoso pito del señor de la mazamorra, aunque suena coloquial, chistoso y a la vez “molesto” ante los oídos de aquellos que reposan en sus camas a las 8:00 de la mañana, es de esa esencia que esta echa nuestra bella ciudad, una cosa es que yo les diga, y otra es que ustedes lo vean.

Es normal ver a un niño de 11 años de edad caminando las calles empolvadas, sosteniendo en su cabeza un gran platón de pescado fresco, es normal verlos bañando en las mareas contaminadas, muertos de la risa aunque esta agua “mala” entre en sus bocas, como también es natural verlos bañar bajo la lluvia porque dicen ellos que así liberan su mente, es normal ver a algunos adolescentes abriendo y cerrando las puertas de las busetas y con su peculiar forma de gritar – ¡ey tía va!, ¡la llevo peluche! – Y muchas frases más que para algunos pasajeros son molestas, sin entender que esa es su forma de ganarse la vida y llevar el pan a sus casa, como también es normal estar en el parque tomando brisa y que se te acerque el señor que vende las gafas, la de los minutos, el del cholado, el del mango, el de las aguas de pipa, la de los helados, el del bonice,  y aunque suene gracioso en pleno siglo XXI donde la tecnología esta tan avanzada llegue el señor que toma las fotos instantáneas, también es muy natural encontrar todavía en nuestras comunidades abuelos que a través de sus dichos o refrenas intentan corregir a sus nietos, y es tan peculiar escuchar el grito de algún vecino diciendo ¡llegó el agua! Y que todos los habitantes se dispongan a recoger el preciado liquido sin importar la hora este llegue, es tan peculiar ver ríos y quebradas repletas de este líquido, pero aun así a nuestras casas no llega todos los días. Aunque nuestras calles sean inseguras aun así nuestros menores patrullan sobre ellas y las contagian con alegría, realizando los juegos que tanto nos identifican, desde el ponchado, la arranca yuca, la llevita, el pico, abricierra, congelado, llegó carta,  la tiendita, el futbol, sincollito, estos juegos si no ponemos a observar, son el reflejo silencioso de como nuestros niños sueña estar en su territorio, libres de las fronteras invisibles, del maltrato, del reclutamiento, del humo causado “por la mata que mata” y en fin, esta es nuestra ciudad – BUENAVENTURA.

Es por eso que nuestros jóvenes de la escuela de comunicación popular UBUNTU en sinergia con Puerto Creativo, deciden utilizar la fotografía como una herramienta para manifestar y darle vida a esos pensamientos propios de las comunidades que habitan en el pacífico colombiano, desde sus jergas, hasta sus ademanes y costumbres que hablan en sí de lo que estamos hechos, por eso SOMOS PORQUE ESTAMOS.

SOMOS PORQUE ESTAMOS Y ESTAMOS PORQUE SOMOS…